Antonia Zegers no tiene un método de actuación. Dice que cada vez que se enfrenta a un personaje lo hace como si fuese la primera vez, con la flexibilidad para emprender un viaje actoral de manera mancomunada con directores o directoras. En esta entrevista, además, cuenta que los mejores papeles de su carrera le llegaron después de los 40, y que, lamentablemente, en los últimos años las entrevistas han girado en torno a tener 50, algo que no les pasa a los hombres, advierte. Hay un mandato estético subyacente (y “cruel”) en esa mirada, una en la que todos y todas somos cómplices, explica.